Después de todo

Written by serluis. Posted in Poesia

Acostumbrado a las ilusiones,
a las cosas rápidas y vanas,
un día desperté sin miradas, ni nada
solo sintiendo una inmensa corazonada.
Retraído y vacio, desnude las penas.
ya después de los años
las mismas cadenas
se oxidan entre mis venas.
 
Es que nunca fui preso
pero si algo no súper dar,
eso fue amor ¡esas son las cadenas!
nunca con todo el sentimiento,
nunca con los sueños.
Existieron amores intensos
y otros que ya no siento,
algunos que no recuerdo
y otros que me invento.
 
Después de todo, el adiós fue una rutina,
mi ventana se vistió de tantos colores
y la musa predilecta siempre fuiste tú,
el imposible e inalcanzable amor.
Después de todo yo tuve muchos de estos,
valore algunos, otros me fueron en poco,
de todo soy culpable pero no me arrepiento,
cada uno fue insuperable, único y grato.
 
Ahora, después de todo,
me quedo con mis letras, prefiero viajar solo
más por miedo que por viejo,
hoy, que tome la maleta lo note en espejo.
Después de todo cierro la puerta
esperando que sople a mi favor,
como un niño sigo el camino
aprendiendo a ser bohemio
del amor y el desconsuelo.
 
Aprendiendo de lo que se ha perdido
de lo que no es correspondido
y lo que siempre fue tan querido,
después de todo, seguiré algún destino…
 
Serluis.

Ella

Written by serluis. Posted in Poesia

Largo cabello, esbelto camino,
el manantial de los ríos, 
color de lo prohibido,
como esos amores escondidos.
Mirada inocente,
sonrisa enamorada,
manos finas y curiosas,
labios suaves y tersos.
 
Ella tiene el brillo inusual,
el misterio, lo no correspondido;
nuestra diferencia abismal
del paso de los días.
silueta discreta, hoja en el viento,
adornas el azul del cielo,
alto vuelo, ensueño clandestino,
cielo que quiero sabiendo que no es debido.
 
El cielo es ella o el reflejo de sí misma, 
ella que tiene algo que me desconcierta.
No sé si toco la puerta,
no sé si es la flor que adornara mi vieja huerta.  
Ella la canción de la sospecha,
ella el afán teniéndome enfermo de desvelo,
ella, solo ella me llena de dudas,
mi alma se ensancha y el corazón se estrecha.
 
Y ahora ella es como un sueño con
su hazaña épica, con un final de leyenda
por que nunca soñé con la alegría por la mañana
nunca imagine tener citas en su ventana.
Ella es esa historia imposible de creer
por que no es sensato el querer,
cuando es condenación tener sus besos,
cuando es el único camino que no debería de tomar…
 
Ella cargada de caricias
es la delicia en mi imaginación,
amante de mi tentación, tentación
quebrando en pedazos mi razón,
ella no debería de ser tan mía como lo ha sido.
 
Mi calma, un suspiro en mi alma,
ella es tan prohibida para mí
por esas cosas inertes del tiempo lejano.
Sin embargo por cuestiones de la vida
hay algo que agrieta una herida
pues ella está ahí y no puede ser mía
aun siendo tan mía, es niña prohibida
esa es mi final ironía.
 
Ellas es… lo que nunca soñé.
ahí está justa, precisa,
esplendorosa y sublime,
justo de pie frente a mi yacija,
despojándose y entregando
su alma para dejarnos querer…
 
“A alguien que he visto pero no conozco”
 
Autor: Sergio Murillo

No se

Written by serluis. Posted in Poesia

No sé cuando te irás,
acaso no lo quiero saber
quizás porque se morirán
las ansias al verte partir.
Igual, tendrás que irte
por las cosas de la vida
o las manecillas del reloj,
el tiempo egoísta nos aleja a los dos.
 
No sé a qué hora, ni en qué calle,
tampoco me importa,
aunque quizás quiera saberlo
por eso de los re encuentros planeados…
Y no quiero que te vayas
pero te tienes que ir
mi boca se calla,
porque se acerca la hora de partir.
 
No sé cuando te irás pero,
sé que empiezas a llevarte algo tan mío
algo que es tan tuyo
y que se marcha con tigo.
No quiero que te vayas
por el temor de querer irme con tigo.
no quiero que te vayas, porque  
esto que siento se irá entre tu camino.
 
No sé cuando te irás,
insisto en no querer saberlo
pero siempre me pregunto cuándo
para preparar la despedida de dos viejos enamorados.
 
No sé porque te irás,
si caso tienes que irte
eso no lo sé,
pero aquel amor que fue… ese ya se nos fue.

Serluis. 

Señor presidente usted me está cobrando el impuesto de guerra

Written by serluis. Posted in Mundo Joven

Son las 3 de la tarde del domingo de diciembre, Doña Lorena ha tenido que tomar la decisión, con su cara desconcertada y un semblante de angustia ha puesto llave y un letrero que dice: “cerrado”, su cara se denota preocupación, sus ojos se quiebran entre las lagrimas y la pena; es que su ultima fuente de ingresos ya no va a seguir dándole paletas ni churros a los chicos, ya no llegaran a preguntar si hay o no hay algo, tampoco se venderá el café de la mañana, ni pasara el carro de los refrescos a dejar el producto… es que doña Lorena acaba de cerrar su pulpería.
 
Aquel Viejo punto de taxis en pleno lunes presenta una versión de vacío y soledad, con un par de líneas delimitadas donde hasta hace unos días se postraban varios taxistas a cumplir con sus labores. En una reunión cerca del lugar se completa la versión de los trabajadores indignados, cabizbajos y alarmados por sus vidas, algunos charlan y dicen que se puede hacer, en otros su cara es una historia, una muerte, un dilema, una desesperanza; Don Carlos se inquieta por el estudio de sus chicos, por la comida de casa, por el tratamiento de su esposa que padece de cáncer, es que la fuente de trabajo segura  que tenían hasta hace unos días pronto ha de ser clausurada.
 
El joven soñador que recién comenzaba su negocio en una de las colonias alejadas de la capital, ya no van a seguir soñando, no va a seguir emprendiéndose a formar un mejor futuro ni para él, ni para su esposa, ni para su hija de 7 meses; él piensa en cómo hará con los pañales de la bebe, en como comprara la leche, como cuidare de su hija, se quiebra la cabeza y sabe que el sueño de ser emprendedor ya no cabe en los planes, es que la cuota es muy alta y ha decido mejor dejar su pequeño negocio antes que la vida.
 
Al parecer al año no va a terminar igual para todos o no iniciaría como algunos imaginaban…
3 Historias con un mismo denominador, con un mismo inconveniente, con un mismo problema: La Extorsión.
 
El flagelo que azota a centenares de personas, la nueva corrupción en niveles decrépitos, uno de los nuevos demonios del siglo XXI: Crea miedo, zozobra, espanto, pena, temor e inseguridad. Ese demonio, ese factor común y bien trabajado, estratega de vendas, monseñor de las calles, de los barrios bajos: el famoso impuesto de guerra.
 
Las organizaciones ilícitas se han tomado el control de las calles, algunos dicen que es la policía local, otros dicen que son las maras incluso las barras de la ciudad, el espanto impera sobre un país absorbido por la morbosa criminalidad, ya no es delito común, no es delincuencia, es una estructura con bases y tentáculos muy grandes, tan grandes que olean sobre sillas gubernamentales.
Por otro lado las autoridades alaban estos actos al ser instituciones inoperantes e insuficientes ante la gran ola delictiva de extorsión y estafa.
Es decir:
 “Señor presidente” usted está cobrando otro impuesto más a su pueblo. Al solo decir que se tomaran medidas, no es precisamente un modo de accionar ante esa situación.  
“Señor director de la policía” usted esta confabulado con estos actos al no usar un poco más la cabeza y dejar que lo ilegal marche sobre ruedas, con placas y a veces con sirenas motorizadas, que se paseen ante sus ojos y usted cierre su boca por discreción o llenar sus bolsillos antes el silencio de los inocentes.
“Señor oficial” usted está siendo comprando por estos individuos al permitirles que operen frente a usted, al permitirles que lo sobornen con una “mordida” limosnera, se está dejando pisotear el lema que dice: “Servir y proteger” porque el ciudadano desconfía de usted.
 “Señor Juez” usted esta ejerciendo un sistema obsoleto que ya no encierra a los malos si no a los inocentes puesto que hoy en día, a las 7 de la noche las familias se encierran detrás de los barrotes modernos llamadas casas y pasada la ultima hora el infierno se hace presente en esos centros de la tierra, en esos barrios marginados donde el sol parece ser una fabula, donde la zozobra y el miedo son los teloneros de cada noche.
Los colmillos y garras del impuesto de guerra merodean a los que no cumplen la cuota, la noche es larga y horrorosa para muchos “Señor Presidente, Señor Autoridad ¿qué va hacer?”
La luz de la esperanza se esconde en los lugares más recónditos de la capital donde el crimen organizado  ha hecho el gran negocio cobrando el famoso impuesto de guerra por doquier y sin ninguna restricción, dejando familias con hambre, sin trabajo, sin esperanza y sin ganas, solo con una lúgubre pena de no querer seguir.
 
Y así al final del día los malos ganan en la película, un país se hunde en la miseria e inoperancia y los inocentes, son encarcelados en un miedo que no parecer tener final.
El pueblo se desconcierta y usted señor presidente… está cobrando el impuesto de guerra…

“No se pueden aplicar cambios del primer mundo en sistemas judiciales del tercer mundo”

“Siempre me pregunto qué guerra hay entre las calles y las sillas políticas, y me doy cuenta que el gobierno y los seres humanos nunca concuerdan… cada uno vela por sus intereses.

 Serluis.

Tu y ella

Written by serluis. Posted in Poesia

Te beso a ti, aunque bese a otra
eres tú quien está en mi boca.
Eres tú la que sigue en mis belfos,
eres tú la sensación de un te quiero.
 
Estoy con otra pero mi sentimiento
te sigue y te evoca,
la beso eternamente a ella
pero sigo pensando en ti, en tus hermosos labios.
 
Y pienso en ella para pensar en ti,
me pierdo en su mirada,
y digo: es inmensamente bella pero,
estoy con ella, por querer estar con tigo. 
 
La busco a ella,
para encontrarte a ti,
ella despertó mi corazón,
aquel viejo señor que latía por ti. 
 
La quiero a ella, incluso la extraño,
aunque te deseo a ti, te amo a ti,
que puedo decir, a ella
hace poco la conocí. 
 
Y podré besar mil bocas
y seguiré pensando en ti.
Podré amarla a ella o a otras
pero jamás me olvidare de ti.
 
El amor más sentido es como un niño  
que se nos escapa entre las manos.
El amor más sentido es el que nunca llega,
nunca empieza o el que nunca termina.
 
Su fuego quema,
es triste el dicho y también la hoguera.
Triste la espera,
pero más triste es la manera. 
 
Te amo y te amare a ti,
pero no puedo estar con tigo
porque hoy, en una cena discreta
con ella… me he comprometido.
 
Autor: Sergio Murillo.

Cenando con mi prometida

Written by pescador. Posted in Cuentos

Allí estaba yo, en aquella mesa redonda para dos compartiendo con mi futura esposa y a la espera de la cena en aquel evento de navidad, enamorados o al menos aparentando estarlo. El color rojo curtía todo el lugar debido a la época, las personas aparentando con sus vestidos el dinero que no tienen, promos ambulantes creados por el marketing de estos tiempos, 2011, año de la devastadora imagen que se reproduce como conejos o país asiático, sin duda hemos arrasado las tiendas ya nada nos satisface; el olor al pollo hornado, la ensalada de papas era un nada con la canela perfumada entre los pasillos del lugar , las torrejas fecundan olores ingratos para los que estaban afuera sin ser invitados, era otra cena mas, otro año más en la congregación a la cual he asistido desde que soy un infante. El evento cúspide de la feligresía durante todo el año, todos se preparaban para ello y el que llega tarde se queda sin mesa , sin silla y lo peor aun sin comida; en mi caso particular seria un cataclismo no comer torrejas, el pie de mi amada seduciendo mis zapatos negros a los que el cepillo les cae cada mes de por medio, por eso han durado tanto y no por ser de buena calidad puesto que los compre en el mercado san Isidro en una tienda de imitaciones panameñas donde me rinden el sombrero. Una hora había pasado desde que nos dijeron que ya casi estaba lista la cena, mi estomago hablaba ingles después de ese tiempo, mi prometida ya desesperada me advertía como si yo fuese el cocinero que quería respuestas, y es que las mujeres cuando se ponen así no saben que trastornó mental forman en la humanidad miserable de un hombre, si apenas podía con mi estomago, pretendía atender las necesidades del suyo, en ese momento el ornato del lugar se vuelve horroroso, nada calza bien, todo se vuelve de color distinto cuando el hambre asecha, y, en ese mismo momento, en ese instante de parodia esquizofrénica y tartamudeces fue cuando levante mis ojos a los 7 metros delante de mí y, mire de nuevo sus ojos, los ojos negros que ya habían dejado la moda juvenil de lentes de contacto azules y regresaban justo a mí en el momento menos pensado, estaba frente a mí, sentada con un escote negro, mejillas pálidas, por su habitual color blanco papel, mirándome y sujetando con sus ojos cada movimiento que hacía; no sé cuando tiempo tenia ella de estar allí, no sé cuantas muecas hice sin darme cuenta que era observado, quede atónito al verla de nuevo, los 7 metros de distancia que me separaban de ella solo advertían la cercanía o la comparación casual de las medidas de mi entierro, siempre creí que sus ojos eran como agudas espadas que me obligaban persuasivamente a ceder ante cualquiera de mis posiciones, jamás fui lo suficientemente valiente de hacer negativas ante su mirada de político con un diplomado comprado en cualquier universidad corrupta, ¡ah! Esos ojos, esos ojos, conocían mis temores y mis ansiedades, lo sabían todo, allí no cabía mi saco barato, ni mi camisa media cara, estaba desnudo ante ella sin poder esconderme, por casi dos horas me sentí acusado, pero reaccione de una manera violenta al ubicar mis sentidos y decirme a mí mismo, ya no le perteneces, ya no eres propiedad de ella, lo que había guardado por 20 años, 8 meses, 10 días, 36 minutos y 50 segundos estaba derritiéndose como plástico en un una hornilla de espiral al rojo. En ese momento me di cuenta por primera vez en todo este tiempo que tenia las riendas en mi mano, la sartén era mía, mi yo interior, el campeón de los mandilones había muerto en esa batalla de miradas al estilo viejo oeste sin mover siquiera mis dedos para acariciar el tambor de mi revolver, allí estaba yo, sintiéndome como sansón con cabellos renovados, listo para derribar los pilares, pretendiendo conocer que su mirada solo invocaba sentimientos tan bajos como solo los celos pueden demostrarlo. A 7 metros logre abrir el cerrojo de sus ojos y entre al celo de una mujer que todavía creía que era parte de su vitrina, como decía un viejo amigo “La mujer celosa es el animal más bravo”  y sin duda siempre tuvo la razón, en la vida me he topado con animales que han querido destrozarme, pero me encontraba de cara al peor de ellos, al de colmillos más grandes y de pensar más precavido, sin duda el de sangre más fría, el que espera y endulza a su presa antes de devorarla, el espacio entre ella y yo se volvió una jaula donde los demás eran parte del público que recogió sus apuestas para sacar un vencedor, o ganaba ella o ganaba yo, yo había crecido no era el mismo púbero, ni el mismo mandilón, ya era el hombre de 33 años que pretendía tener el control ante el antecedente regalo de la tercera década, ella en su esquina contaba con sus mismas armas las cuales habían funcionado por 2 décadas, allí estaba ella, esperando que mi reacción fuese la misma, la del rogón que buscaba el pretexto para explicarle que pasaba en mi actualidad y renunciar a mi presente para seguir preso en su pasado, paso el tiempo e inesperadamente su mirada fue tornando, a tal grado de convertirse en los ojos más tristes que jamás he visto, su entorno se volvió casi gris ceniza, su brillo palideció ante el poder de mi nulo accionar, su brillo no era brillo natural sino mas bien mojados por alguna lagrima de antaño que nunca había corrido de sus mejillas, justo ese día, esa noche, en ese lugar, donde ambos habíamos jugado, donde ambos habíamos aprendido, su mirada se había envejecido y ya no me mandaba , ni me estafaba, allí sus ojos dejaron el sol fulminante de verano y se volvieron color frio, ojos de otoño. Ese día al fin entendí, allí estará ella, allí estaré yo, ya nunca más será para mi, ya nunca más seré de ella, al filo de un pasillo de 7 metros, el tiempo abrió y cerró el libro con el numero de la perfección, siempre estuvo aquí, siempre estuve en ella, ambos nos desnudamos sin palabras, ambos no cruzamos ni una sola j, esa noche comprendimos que la vida no te da lo que quieres sino lo que más necesitas, cenando con mi prometida, en un sueño que termino con la habitual alarma de las 6:15 am de un miércoles en el mes de Diciembre.

El fuego

Written by serluis. Posted in Poesia

Fuego consumiéndose,
llamas volcándose entre las nubes. 
sus brazas son cicatrices abiertas
de una tortura aun despierta.
¡Sí! – ese fuego, ese arduo e inicuo color;
en ese camino se me ocurrió desquiciada mente perder el amor y con sus cenizas ondee sobre el suelo gris, por eso cuento tantas efemérides de un adiós.
 
En esas leyendas el agua llego
en una y mil ocasiones apagándole
suprimiéndole, arrastrándole y sucumbiéndole
los sueños, los instantes, las ilusiones y las tristezas.
Cosas de la vida, que aunque todo mundo las vive,
no las hablan… nadie las nombra, ni las comentan,
son heridas penosas, vergonzosas y resabidas
que nadie las imagina, dolores tan suicidas. 
 
Fuego lento, descontento, hiriente
vehemencia mutilando por dentro,
brasa ensordecedora, maléfica,
brote mortífero de los crueles pensamientos.
Fuego que nos embarga la vida,
lumbre que nos revive una despedida.
no existe peor manera de quemarse,
que recordar y suspirar por la herida.
 
Todo inicia en un juego, después
nacen las llamas enardecidas que devoran el cielo;
ese es el paraíso pero,
si el fuego se convierte en infierno,
el amor termina entre escorias moribundas,
vaya forma de quemarse de los amantes
buscando restos y alegrias,  inocentes amores,
entre sabanas solo son sinfonias errantes.
 
Fuego que emerge del dolor
ímpetu que algunas veces
nace en el corazon, es fuego igual,
con diferente dirección. 
Fuego sin sabor,
abertura de un volcán que no da calor,
es la secuela que da el mal amor
fuego que mata todo y no deja pasión.
 
Llama enardecida
que la conocemos todos
pero nadie la espera algún día,
es la llama que nos da o quita la vida.
Fuego que llega
a limpiar almas, a cicatrizar amores
con las manos extendidas y
los últimos momentos de pasiones.
 
Fuego despiadado,
cicatriz a la deriva, marca personal,
ferviente calor, es el fuego,
el fuego del amor… el fuego del dolor…

Autor: Sergio Murillo

Un nuevo recuerdo, una nueva persona

Written by mejiacarbajal. Posted in Blog, Reflexiones

La vida es tan pasajera que pocos nos damos cuenta que ante
nuestros ojos se escapa como el agua entre las manos. La vida te quita y te da
cosas, al final siempre terminamos como comenzamos, como venimos. Al nacer no
somos capaces de ver por nosotros mismos y dependemos totalmente de los
cuidados de las personas que nos aman y están a nuestro alrededor y lo
interesante es que la vida, el cielo y Dios mismo nos da una lección; al final
de nuestras vidas, en la recta final de nuestra fuerzas, volvemos a ser lo que
fuimos y comenzamos a depender de las personas que tenemos alrededor y que nos
aman.

El ser humano tristemente se olvida de que nada en este
mundo está aislado, estamos totalmente relacionados los unos con los otros, hay
una fuerza única, mística y gloriosa que nos une con un vínculo esencial que
nos convierte en más que solo seres pensantes, nos convierte en parte de un
todo y a la vez en parte de nada.

Nada de lo que vemos o percibimos con nuestros sentidos está
cerca de la realidad, y equivocadamente nos creemos parte de algo que en
realidad existe en un estado transitorio. Pero lo esencial lo importante de la
vida; el amor, la fraternidad, los valores humanos, no los catalogamos como parte
de nuestra realidad, quizás porque nuestros tiempos nos agobian con grandes
problemas, pobreza, desempleo, deudas, hambre, inseguridad etc.

Conocí a mi padre recién hace unos años, no porque no lo
hubiera conocido cuando niño; sino porque la vida me lo devolvió después de
mucho tiempo, siendo el padre que siempre quise que fuera y que lastimosamente
no recordaba  de esa forma. Le recordaba
frio, distante y agobiado a los pies de una realidad liquida perdiéndose y
olvidando su razonamiento en lugares esquivos, olvidados y deprimentes.

Pero la vida da revanchas, Dios siempre da nuevas
oportunidades y luego pude conocer al Padre y pude olvidar o reemplazar los
recuerdos grises y tristes por recuerdos nuevos, recientes y frescos, que me permiten
confeccionar una realidad más cercana a lo que cualquiera desea. Y me di cuenta
que las personas somos recuerdos, siempre habrá alguien que recuerde lo que
hacemos y lo que decimos y sobre todo nuestra conducta, tristemente nadie
recordara lo que pensamos pero si lo que hicimos o lo que expresamos.

Para la historia, para el tiempo y  la gente somos un puñado de recuerdos, de
comportamientos, de acciones, y entonces nuestra humanidad se vuelve abstracta
y alejada de este “estuche” en el que venimos a la vida.

Y entonces la realidad se abre ante mis ojos, quizás el
dharmakaya, el brahaman, el tao, la realidad última, como prefieran llamarle,
quizás no esté tan lejos, quizás solo debemos de entenderla y saber quién y que
somos.

Los principales fundamentos de nuestra vida deben ser no
juzgar a nadie; no guardar rencor; estar siempre pendiente de lo que los demás
necesitan, tiene o no tienen y más importante de lo que son. Debemos alejarnos
de prejuicios, discriminaciones o calificaciones apresuradas.

La vida es hermosa, por eso nadie desea morir.  A veces es necesario morir para nacer de nuevo
como lo dice la Biblia, todos podemos cambiar nuestra vida, y quienes somos; el
destino, exista o no, es una solución muy barata para enfrentar la vida, sólo
nosotros podemos hacer de nosotros quien queremos ser, quien no lo entienda
siempre tendrá la peor pobreza, la espiritual.

Mi Padre cambio su vida, su destino, su estrella  y hoy le rindo homenaje a mi soldado favorito,
el que siempre recuerdo y recordaré como es ahora, porque somos quienes
queremos ser y él quizó ser mejor. Y si acaso en este momento tengo derecho de
pedirle algo a Dios, le pido que le regale vida a mi padre, muchos años.

Gracias Dios

Recuerdos de Noviembre II

Written by serluis. Posted in Poesia

Recuerdos de noviembre
que los tengo cada mes,
recuerdos que son
una cortina de lo que viví alguna vez.
Recuerdos de fechas en las escaleras,
los viajes a la pradera,
esas calles y pasos que perdí
en los cuentos de neblina que construí…
 
Recuerdos que ya no son,
pero fueron ayer,
recuerdos de amor,
que murieron tristes sin razón.
Caminos, laberintos
pasillos, casas, sillones, celebraciones
soles, estrellas, desvelos, lunas,
La primer musa, primaveras y otoños…
 
Solo instantes, solo momentos,
ya no los recuerdo 
aunque siento el tormento,
siento su fiebre, el paso del tiempo.
Vidas en ese noviembre
que dejaron el fuego por su nieve
espacios, letras y canciones
guardadas en la pared, justo en sus quiebres.
 
Yo recuerdo el primer amor
también recuerdo el último
que murió a causa del primero
como este que, fue partícipe del que era verdadero.
Recuerdo la mirada del espejo
sus tantas palabras
y mis tristes bosquejos
Acaso eran palabras de mi propio reflejo.
 
Recuerdos de las fechas, fiestas
desvanes, pasiones y tantas cosas
sumándose a esos recuerdos de noviembre
con los cuales viviré siempre.
Y aunque yo olvide casi todos
mantengo intacto la celebración
de ese hombre días antes de fin de mes,
ese hombre que soy yo llegando a la vejez.
 
Autor: Sergio Murillo.

Recuerdos de Noviembre

Written by serluis. Posted in Poesia

La nostalgia de aquellos años,
de aquellos gestos y aquellos versos
ya no van a regresar, ya no van volver,
nostalgias de noviembre que ya no he de querer.
La melancolía de aquella casa
casi vacía. La casa de papel,
los colores de la miel en el cerro aquel,
recuerdo los rastros de tu piel.
 
El juego inocente de niño que jugaba ayer
los años volaron y después jugué
a ser valiente y amar a una mujer
mujer que no recuerdo, ni sé cómo, ni por qué.     
Recuerdo las extrañas casas de cartón,
aquella canción de los noventa,
las voces de coda sobre el balcón,
canciones de noviembre solo para el corazón.
 
Recuerdos de noviembre
que ya no son pero, siguen siendo
si vuelvo a revivir en
mi mente a
quel viejo salón.
El primero, donde aprendí a soñar,
el primer vagón donde baje la mirada
y por la vereda solo mire una estrella vacía
recuerdos de noviembre que siempre existió una salida.
 
Recuerdos de noviembre eso son,
los mejores e ínfimos
donde siempre existió mi única celebración
recuerdos de niño que añoro hoy…
 
Esos momentos que borrosos son
momentos inigualables
que jamás volví a encontrar
Como: la inocente mirada,
el robo de los sueños, el primer amor callejero
y aquel famoso barquito de papel
corriendo sobre el trasatlántico
del agua de la lluvia de mayo con su soñador velero…
 
Memorias de noviembre que recuerdo hoy…
 
Autor: Sergio Murillo.
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